El espacio que vende por sí solo. Diseñamos el recorrido que seguirán tus clientes: qué ven, qué sienten, dónde se detienen y qué recuerdan cuando salen.
En mayo me llamó un empresario que estaba a punto de inaugurar un negocio de comidas preparadas. El proyecto estaba prácticamente terminado. Solo quería una auditoría antes de abrir.
Nada más entrar vi el primer error.
Había diseñado una barra de 3,20 metros junto a la entrada para servir desayunos. Le expliqué que aquella barra no era un mostrador: era un muro invisible. Los clientes entrarían, pedirían un café, pagarían… y se marcharían sin descubrir el verdadero potencial del negocio.
Le propuse cambiar la estrategia.
En lugar de una barra, diseñé una gran isla central. Desde la calle se podían ver de un solo vistazo las 18 referencias principales de comida. Antes de entrar, el cliente ya había tomado la primera decisión: quería entrar.
Después detecté una segunda oportunidad. Habían reservado otro espacio para una barra de bebidas y catas de vino. Analicé el funcionamiento del negocio y vi que no aportaba valor. Reubiqué las bebidas en una zona mucho más eficiente y transformé esa barra en una gran mesa compartida.
Con una sola decisión, el restaurante ganó doce plazas más sin aumentar un solo metro cuadrado.
Pero el cambio más rentable todavía estaba por llegar.
Observé que iban a cobrar junto a la entrada. Les propuse trasladar el cobro al fondo del local. Así, cada cliente recorría toda la exposición, descubría las zonas reservadas para grupos y entendía todo lo que el negocio ofrecía antes de salir.
En ese momento comprendieron que yo no estaba diseñando un restaurante.
Estaba diseñando el recorrido que seguirían miles de clientes durante los próximos años.
Eso es el branding espacial estratégico.
No consiste en decorar un espacio. Consiste en decidir qué ve el cliente, qué siente, por dónde camina, dónde se detiene y qué recuerda cuando sale.
Cuando controlas ese recorrido, aumentas el valor percibido, vendes mejor y consigues que el propio espacio haga marketing por ti.
Porque la mejor publicidad no empieza en Instagram.
Empieza en los primeros cinco segundos dentro de tu local.
Si estás pensando en abrir un negocio o transformar el que ya tienes, llámame antes de colocar el primer mueble. Porque las decisiones más rentables se toman mucho antes de inaugurar.
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